CIENCIA Y EDUCACIÓN
Trabajar en un aula con un promedio de 40 estudiantes en los tiempos que corren es un ejercicio supremo. Hacer de este ejercicio una profesión implica dedicar la vida (o buena parte de ella) a una práctica que demanda el manejo de un número no menor de habilidades, que deben terminar fundiéndose y concretándose en una intervención didáctica bajo la forma de una clase, un despliegue integrado de herramientas estratégicas que, entre otros objetivos, deben resolver varias dificultades propias de la comunicación grupal.