Parque Nacional Bosque Fray Jorge

En medio de una zona semiárida, donde sólo crecen cactus y arbustos de baja altura sobre colinas donde domina el color de la tierra, se levanta abruptamente una cadena montañosa de más de 400m que se opone al paso de los vientos provenientes del mar: los Altos del Talinay. En la cima de estas montañas se esconde un lugar lleno de magia, un lugar que nadie que caminara por los desérticos parajes circundantes imaginaría encontrar allí. Un bosque de antigua data, oculto entre la densa niebla, se levanta mirando hacia el mar, sin saber que es el último vestigio de una época en que la vegetación compuesta de grandes árboles era abundante a lo largo de toda la Cordillera de la Costa en el centro-norte de Chile.

Aquella niebla que lo cubre la mayor parte del año, ha permitido que este bosque relicto permanezca casi sin alteración, dándole el agua que tanto necesita para continuar creciendo, en medio de un semidesierto donde la lluvia que cae no es suficiente para mantenerlo.
En enero del año 2006, tuvimos la oportunidad de visitar por primera vez el Parque Nacional Bosque Fray Jorge, ubicado en la IV Región de Coquimbo. Los invitamos, a descubrir y conocer con nosotros los misterios de este oasis en el desierto.

El Parque Nacional Bosque Fray Jorge, declarado Reserva Mundial de la Biósfera en 1977, alberga en las cumbres de los Altos del Talinay un bosque relicto, remanente de una antigua comunidad vegetal que pobló Chile hace miles de años. El origen de este bosque aún no es conocido con total certeza, aunque existen dos hipótesis que intentan explicar cómo llegó a ese lugar. En la primera de ellas, su vegetación sería un remanente de antiguos bosques neotropicales del período Terciario (65-5 millones de años atrás), mientras que en la segunda y más aceptada, sería relicto de las expansiones y retrocesos de la vegetación austral chilena en el Pleistoceno (1,8-0.01 millones de años atrás), durante los ciclos glaciales-interglaciales.

Sea cual sea su origen, el bosque ha permanecido en ese mismo lugar durante mucho más tiempo del que un hombre puede recordar, y guarda en lo más profundo, las respuestas al gran misterio de su pasado.

El norte de Chile es un lugar árido, cuyo clima está determinado principalmente por un centro de alta presión en el océano (Anticiclón del Pacífico) que pocas veces permite el paso de tormentas desde el sur, por lo cual las precipitaciones son muy escasas. En este lugar, el paisaje está dominado por cactus y arbustos, muchos de los cuales parecen muertos, secos, quemados por el implacable sol.

Pero al otro lado de las montañas, de cara hacia el mar, algo inesperado sucede. El azul de las aguas se torna menos nítido y en unos pocos minutos se forma una gran nube a ras del océano, que sube por los cerros hasta cubrir sus cimas. Es la Camanchaca, una densa neblina característica de las costas del norte de Chile, producida por los suaves vientos del sur y suroeste que, cargados de agua, chocan con las frías aguas de la corriente de Humboldt y con los Altos del Talinay, condensándose y ascendiendo, llevando así el agua necesaria para mantener el bosque que existe en sus cumbres. Si no fuera por este suceso, que ocurre casi todos los días del año, los cerros que componen los Altos del Talinay serían tan áridos como todo a su alrededor.

Al entrar al bosque, la sensación de haberse transportado mil kilómetros hacia el sur es común a las personas que lo visitan. La luz del sol, que golpea con fuerza en el desierto, se vuelve suave bajo la espesura de las hojas, el frío y la humedad del aire comienzan a ser notorios y la tierra, hecha en gran medida de componentes orgánicos en descomposición, se hunde bajo nuestros pies.

El parecido con los bosques del sur de Chile no es sólo aparente, ya que existe una notoria afinidad, a nivel de especies, de la flora de Fray Jorge con las comunidades del Bosque Valdiviano y Nordpatagónico. Pero no sólo existen vínculos florísticos con los bosques de Chile, sino también (a nivel de géneros) con territorios tan distantes como Australasia, el Archipiélago de Juan Fernández y los bosques neotropicales del sur de Brasil y Andes orientales de Bolivia y Argentina, todos separados por barreras geográficas difíciles de traspasar como el Océano Pacífico, la Diagonal Árida y la Cordillera de los Andes. Basados en las semejanzas con la vegetación de estos remotos lugares, se han originado las hipótesis del origen del bosque relicto de Fray Jorge.

El bosque de Fray Jorge está compuesto por vegetación higrófila (que vive en medio húmedo) y las principales especies arbóreas que lo componen son el Olivillo (Aextoxicon punctatum), el Petrillo (Myrceugenia correifolia) y el Canelo (Drimys winteri). Estos habitantes del bosque no se distribuyen de manera uniforme dentro de él, sino que lo hacen dependiendo de la disponibilidad de agua y la diferencia de humedad. Gracias a esto, es posible distinguir dos asociaciones vegetales: Olivillo-Canelo y Olivillo-Petrillo.

La primera asociación se ubica en los sectores de mayor humedad, es decir, aquéllos que están más expuestos a la condensación de la Camanchaca, siendo el Canelo la especie más higrófila y la que se reproduce con mayor velocidad, por lo que es posible encontrar a través del bosque muchas plantas pequeñas de este árbol. La segunda asociación está localizada en los sectores más secos, principalmente en el lado norte del bosque. De las dos especies que la componen, el Petrillo es la más adaptada a vivir en un medio seco.

Testigos del paso de los años dentro del bosque son los grandes árboles, cuya edad se refleja, como las arrugas en un rostro, en el gran diámetro de sus troncos. No hay hombre que pueda recordar cuando uno de estos gigantes era aún un pequeño retoño, luchando con los demás para abrirse paso hacia la luz del sol. Más de cien años tienen algunos, los que han logrado sobrevivir a la competencia y la depredación. Pero a pesar que el tiempo pareciera detenerse dentro del bosque, toda vida llega a su fin y el peso de los grandes troncos y ramas precipitan a los árboles al suelo, terminando así una larga historia.

Mas el bosque no acaba allí. Habitantes de menor tamaño, como líquenes, musgos y hongos, encuentran un perfecto hogar en el árbol caído, dando nueva vida al tronco que yace sobre aquella tierra que un día lo sostuvo erguido mirando hacia el sol.

Aunque el Parque Nacional Bosque Fray Jorge lleve su nombre, el ecosistema boscoso sólo ocupa una pequeña superficie del total. Al ingresar a esta zona protegida, lo primero que el visitante encontrará, en especial si concurre en época de verano, será un paisaje semiárido, dominado por matorrales y cactáceas. Este ecosistema ocupa la mayor superficie del parque y su aspecto seco, que contrasta con el bosque en las cumbres de los Altos del Talinay, está dado principalmente por la menor influencia de la neblina y su mayor dependencia de las precipitaciones, las cuales son escasas en esta latitud.

Las especies vegetales que dominan el paisaje son una mezcla de especies del norte y centro de Chile, por ser este un lugar ubicado justo en el límite entre el Desierto de Atacama por el norte y la zona Mediterránea por el sur.

Pero este paisaje, tan seco en verano, es irreconocible durante la primavera, en especial cuando ésta sigue a un invierno lluvioso. Los tonos grises y tierra desaparecen, dando lugar a una gran gama de colores, proveniente de las plantas en floración. Es en esta época cuando las herbáceas, ocultas durante todo el año bajo la tierra, emergen y pasan a ocupar todos los espacios que antes parecían sin vida. Añañucas rojas, amarillas y rosadas (Rhodophiala sp.), Azulillos (Pasithea coerulea), Cebollines púrpura (Leucocoryne purpurea), Flores del Pajarito (Schizanthus sp.), Lirios de campo (Alstroemeria sp.) y muchas otras más se unen a los arbustos y cactus en esta explosión primaveral.

Hasta ahora sólo nos hemos referido al Parque y su vegetación, pero asociada a ella existe también una gran diversidad de fauna. Insectos, aves, reptiles, mamíferos y muchos más habitan tanto el ecosistema semiárido como el de bosque. Si mira y escucha con atención, podrá encontrar especies tan esquivas como Águilas (Geranoaetus melanoleucus), Tucúqueres (Bubo magellanicus) o Carpinteritos (Picoides lignarius), encontrarse con un macho solitario o una manada de Guanacos (Lama guanicoe), algún curioso Zorro Culpeo (Pseudolapex culpaeus) y si tiene suerte, toparse en el camino con una Iguana Chilena (Callopistes palluma).

El establecimiento de un área protegida para la conservación de ecosistemas no sería suficiente si no contara con el diario cuidado y dedicación de los Guardaparques. Su labor dentro del Parque es fundamental, ya que velan por la seguridad y mantención de éste, realizando además labores como censos de fauna, educación ambiental para los visitantes y colaboración en proyectos de investigación o recuperación de bosque nativo (reforestación). La dedicación y amor por su trabajo nos empuja a brindarles nuestro reconocimiento y agradecimiento, por ser los gestores en terreno de la conservación de los bienes naturales de nuestro país.
Corporación Nacional Forestal IV Región
Cuerpo de Guardaparques Parque Nacional Bosque Fray Jorge
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Quisiera felicitar al equipo que realizo este trabajo relacionado con el parque fray Jorge; soy conocedor de la zona; nacido y criado de la ciudad de ovalle ,y en mi juventud participe en proyectos, estudios y bibliografia referente a temas de flora , fauna , suelo y clima del bosque... bueno cuando puedo me doy mi viaje al bosque , tengo gente conocida de años en la casona patronal(administracion) en especial al equipo de guardaparques un gran saludo de mi parte... poronto estare por esos lados.
Hoy vivo en el sector de Lampa, a 500 metros del HUMEDAL DE BATUCO, soy fanatico de la ecologia como puden ver me fia vivir a un sector de maravillas; otro dia hablare de este tema.
Bueno no lateo mas y mis mejores saludos a todos aquellos que aman lo natural en especial MI QUERIDO FRAY JORGE
Presentamos el primer diaporama de la serie correspondiente al Parque Nacional Bosque Fray Jorge. Pronto estarán listos los diaporamas de Flora, Fauna y del Sendero Interpretativo
Saludos cordiales
Equipo de Planeta Vivo