Viaje a las profundidades de Alejandro Selkirk

Viaje a las profundidades de Alejandro Selkirk

1.- Una rendija de no más de 1 m2 nos abre el apetito curioso de explorar las entrañas de la tierra en esta desolada isla. A pocos metros por sobre la costa oriente de la Isla Alejandro Selkirk la apertura de un tubo de lava milenario exhala aires del primitivo origen volcánico de este archipiélago.1 millón y medio de años atrás, estos tubos escupieron fuego y roca fundida, la lava se hizo sólida al contacto con el agua dando forma a extraños diseños.
2.- La isla Alejandro Selkirk es la más joven de las tres islas que conforman el archipiélago de Juan Fernández. Ubicada más cerca del lugar que dio origen a todo el conjunto y antiguamente conocida como "isla-de-más-afuera", esta isla lleva el nombre del verdadero navegante escocés que fue abandonado a su suerte en estos remotos parajes. Su historia sirvió de inspiración a Daniel Defoe para escribir su famosa novela "Robinson Crusoe".
3.- Encaramados en una roca de frágil aspecto, nos disponemos a explorar esta abertura. A pocos metros de la entrada sólo una espesa negrura se abre camino hacia un interior de húmeda oscuridad. El ruido de la costa desaparece casi inmediatamente después del primer giro, sólo nuestra respiración y el crujido de las piedras que se arrastran bajo nuestro reptar rompen el silencio sepulcral de las entrañas de la tierra.
4.- El tubo de lava tiene menos de un metro de altura por un metro y medio de ancho. El piso está tapizado de pequeños guijarros volcánicos esparcidos a lo largo de casi todo nuestro trayecto. Algunos de estos trozos se desprenden fácilmente desde el techo de roca haciendo más lento nuestro avance. Tendidos en el suelo, apoyados en nuestros codos, estómago, rodillas y puntas de pies, nos arrastramos penosamente hacia el interior, palpando
una roca emergida hace millones de años y no explorada jamás por ojos humanos.
5.- Todo el contorno del tubo está formado de roca fundida que, con compacta solidez, se extiende a lo largo de esta abertura que parece interminable. Cada 5 minutos debemos descansar en nuestra posición y apagar las luces para ahorrar baterías. No nos atrevemos a conversar por miedo a romper un silencio jamás hollado por voces ajenas. El interior de la caverna es fresco y reconfortante, las paredes guardan una fina capa de humedad mezclada con un polvo arcilloso que se pega a nuestras ropas al contacto.
6.- En algunos trechos el tubo se estrecha para permitir el paso de una sola persona. Una larga procesión de equipos fotográficos, luces y mochilas hacen más lento nuestro desplazamiento. Un copioso sudor comienza a bañarnos después de 20 minutos de esfuerzo continuo. Enfilando hacia la oscuridad no hay señales de que el tubo de lava concluya en algún lugar.
7.- Un primer signo de desprendimiento rocoso de las paredes laterales nos obligan a detenernos por un lapso mayor. Cada vez que avanzamos debemos proteger el equipo de los golpes y el contacto con el sedimento. Cada detención fotográfica implica desembalar todo, ubicar las luces en posición y despejar el área. Una tarea compleja de hacer desde una posición casi inmóvil, semitendidos o arrinconados entre el suelo y el techo de un estrecho pasadizo volcánico.
8.- A 30 minutos de la entrada, la caverna desciende gentilmente después de una zona de piso arcilloso con pocos guijarros. El alivio de arrastrarnos por un suelo más blando sólo dura unos pocos metros. Mas allá del descenso, el tubo de lava adquiere un aspecto más compacto y amplio. Las paredes son más suaves y no presentan signos de desprendimiento.
9.- Al fin un lugar donde podemos descansar más holgadamente. Este sector más amplio nos permite tomar una fotografía que revela las proporciones del tubo. Este trecho se extiende por casi 10 o 15 metros, a 50 minutos del inicio de nuestra jornada, es un buen lugar para revisar nuestro equipo y planificar el regreso. El final del tubo de lava parece sumergirse en el interior de la isla
hasta el centro de lo desconocido.
10.- Una roca negra, de aspecto globular y brillante similar al basalto, se encuentra flanqueando el tubo de lava en los extremos más cercanos a la base de la caverna. Su textura es suave y compacta y muestra incrustaciones de roca más clara parecidas a cuarzo fundido. La imagen ancestral de estas rocas en estado líquido, desplazándose a increíble temperatura a lo largo del tubo, es sencillamente sobrecogedora y abruma nuestra imaginación investigadora
acerca de los orígenes de estos remotos paisajes.
11.- Una larga columna de roca cilíndrica se extiende longitudinalmente por el costado inferior de la caverna. La cuarta parte de esta estructura está incrustada en la pared de roca pero la parte restante avanza hacia el interior cual columna directriz de los poderes de la tierra y la energía volcánica. La cabeza de nuestro trípode sirve de referencia para esta formación horizontal que tiene unos 25 cm de diámetro y casi 20 metros de largo.
12.- A medio camino de iniciado el retorno, tomamos el último descanso en una de las zonas más amplias que pudimos hallar en nuestro recorrido. Llevamos casi una hora sumergidos en la penumbra y el silencio del interior de las montañas de la Isla Alejandro Selkirk. No hemos encontrado ni un rastro de alguna criatura viva que pueble estos lugares ignotos.
13.- Poco antes de emerger a la superficie de la tierra, el aire y la humedad del rocío de las olas que entran por la abertura del tubo, nos recuerdan la amplitud de un luminoso mundo exterior. Después de un largo recorrido sin final aparente, esta apertura de la roca montañosa continúa guardando sus secretos escondidos en la más recóndita oscuridad y el más profundo silencio, quién sabe cuántos metros o kilómetros hacia el corazón de la isla.
14.- Parcialmente enceguecidos por el inminente retorno, la pequeña entrada se abre como un rasgado de luz en frente de nosotros. El ruido del mar comienza a llenar nuestros sentidos callados y regresamos al mundo de todos los días. Envueltos de polvo y humedad milenaria nos sentimos otros, nos quedamos callados y conservando, como niños, el tesoro del silencioso corazón de la tierra, emprendemos el regreso al campamento.

agradecimientos a:

Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica.
Corporación Nacional Forestal, Robinson Crusoe.
Museo Nacional de Historia Natural.
Smithsonian Institution
National Geographic Society.

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