Planeta Vivo desde la Antártica, Enero 2003

Planeta Vivo desde la Antártica, Enero 2003

Reporte 1.
La antártica es un lugar increíble, el extraño paisaje de contrastes marcados y cielos borrascosos dan a este lugar el aspecto de otro planeta. Las bases de investigación y los protocolos de seguridad componen un escenario donde las actividades de mezclan entre
investigación, logística y camaradería. Es un lugar para aprender. 

 

 

Cada personaje de este remoto lugar tiene una historia que contar, un
acervo de experiencias irrepetibles que llenan sus vidas con una riqueza
que es difícil de encontrar en otros lugares. El rigor de las
condiciones ha templado el espíritu de los que aquí viven y de los que
regresan regularmente en pos del descubrimiento y la investigación.

La base de investigaciones Profesor Julio Escudero reúne cada
temporada un selecto grupo de científicos que cada año extienden las
fronteras del conocimiento en estos remotos paisajes.

La
radiación cósmica y la radiación ultravioleta, exóticas plantas que
crecen aun en estos desolados territorios, diminutos organismos marinos
que ponen a prueba el temple y la fisiología de quienes se sumergen en
estas agua para encontrarlos, la geología de la antártica y la
biodiversidad de organismos mayores como aves y mamíferos marinos
completan un amplio espectro de intereses llevados a cabo por el
gobierno de Chile en el marco del Tratado Antártico Internacional.

Al oeste del extremo norte de la península antártica se encuentra
el archipiélago de las Shetland del Sur, un conjunto de islas que son
la antesala de acceso al círculo polar antártico. En este extremo
desmembrado se encuentra la isla Rey Jorge, detención obligada y
establecimiento de las bases científicas de las más variadas naciones
que en este territorio común, desdibujan sus fronteras geopolíticas
para dar forma a una cultura de cooperación pocas veces vista en otros
lugares del mundo.

Los
témpanos de color azul y esmeralda se desplazan cadenciosamente por el
frente de la Bahía Fildes y el viento tormentoso acumula escombros de
crujiente hielo en las playas que circundan a las bases.

La febril actividad científica se desarrolla en los módulos de
investigación, pero no permanece ajena a los designios del clima. En
estos lugares los seres humanos reciben el recuerdo que ellos no son los
dueños del mundo y sus objetivos sólo serán satisfechos si están
preparados para aceptar humildemente la misma ley que rige al resto del
mundo animal y vegetal.

Más
allá de cualquier arrogancia científica la naturaleza observa su
propia creación, se refleja en sí misma y dispone sus designios ajena
a cualquier plegaria inaudible.

Durante el verano austral, una escasa ventana de tiempo permite que
los pasos inquisidores de los científicos recorran lugares que durante
otra época serían imposibles de alcanzar.

A
pesar del rigor extremo que se despliega en estos lugares durante gran
parte del año, este pequeño respiro estival es aprovechado en toda su
extensión por el Instituto Antártico Chileno, quien coordina las
actividades de cada campaña antártica.

Su personal dispone de todos los recursos para facilitar el
desarrollo de las investigaciones y la calidez que ellos despliegan en
estos gélidos parajes hacen que se olvide la lejanía y las
dificultades de trabajar más allá del fin del mundo.

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