Planeta Vivo desde la Antartica, Enero 2003

Planeta Vivo desde la Antartica, Enero 2003

Reporte 2

Viajar a la antártica es como viajar al pasado. Pareciera que el frío intenso ha congelado hasta el paso del tiempo y en la inmensidad de este territorio de hielo, la mirada se congela en una profunda respiración contendida. No es extraño que los científicos vengan a este lugar en busca de las huellas de tiempos remotos, por allá cuando los continentes aún eran uno solo y este territorio desolado y extremo, no reflejaba en absoluto lo que es ahora.

Hoy la Antártica es un territorio cosmopolita, políglota y diverso. Congelado en el extremo sur del planeta, la entrada al continente alberga una sorprendente biodiversidad de plantas y animales extremos. Las plantas, pequeñas y gentiles como al principio de los tiempos, repiten escenas pretéritas de colonizaciones primitivas. Las aves, capaces de vivir y reproducirse aún en estos climas, llenan de vida un paisaje que más al sur se torna inhóspito y sombrío, un lugar donde se congela la vida bajo el frío hálito del viento polar.

Navegando a la deriva del viento y las corrientes, los cadenciosos témpanos, últimos sobrevivientes del invierno polar, se deslizan suaves y silentes a través de los mares antárticos.Entre cielo y océano, agonizan, sus últimos suspiros se desprenden rompiendo el silencio con un rugido milenario.En las frías aguas antárticas un barco de hielo viaja sin rumbo, su destino, desaparecer lejos del lugar que le vio nacer.

Hace cientos de millones de años los musgos fueron unas de las primeras criaturas en colonizar la tierra. Antes de su arribo a terreno firme, la vida en el planeta había estado restringida a los mares. Con anterioridad a los musgos, sólo diminutas algas teñían de verde los lechos de ríos y estuarios primitivos, su breve y pasiva presencia sería el preámbulo de una explosión de diversidad que llenaría de vida un paisaje todavía yermo e inexplorado.

La historia de la vida en la tierra se repite desapercibida en estos parajes lejanos. La isla Ardley, ubicada al sudeste de la isla Rey Jorge, presenta un escenario de antañas representaciones. Musgos y líquenes se entremezclan tapizando el piso de roca con un suave y delicado colchón húmedo.En invierno, bajo el hielo, parecen no existir, pero en verano muestran todo su esplendor dando a estos paisajes una riqueza insospechada de suelo vegetal primigenio.
El petrel gigante es una de las aves de mayor envergadura que surcan estos mares polares. Su fuerte pico muestra una de las mayores modificaciones para la vida en alta mar, una estructura especializada para la eliminación de la sal que les permite vivir por prolongados periodos sin beber agua dulce.En esta época estival incuban sus huevos o crían a sus polluelos recién nacidos.
Un pariente del petrel gigante, pero de menor tamaño es el petrel damero, sus plumas de las alas y dorso se entremezclan entre blanco y negro para dar el aspecto de un tablero de damas, del que recibe su nombre común.Algunos de ellos ya están en periodo de incubación, otros revolotean sobre los peñascos costeros para escoger los mejores sitios para anidar.
El gaviotín antártico es una pequeña y ruidosa ave que hace sus nidos sobre las piedras desnudas. Casi imperceptible para el observador poco entrenado, su pequeño huevo de unos 40 gr. de peso, es casi invisible y su presencia en el área sólo es delatada por el bullicio de los padres al ver acercarse a algún intruso.A pesar de su tamaño no temen en acosar por largos periodos a skúas y gaviotas que suelen rondar por el sector. Acompañado de un agudo chillido sobrevuelan y se abalanzanrepetidas veces sobre cualquier amenaza que las importune.
Las skúas se encargan de representar el rol menos apreciado por los humanos dentro de la trama alimenticia que se teje en este sistema ecológico antártico.Sus víctimas son huevos, polluelos y adultos desvalidos de todas las otras aves que comparten este territorio.Con sus polluelos ya crecidos la tarea es de ardua recolección, pero en esta época la comida es abundante. Para sus crías los padres no hacen nada distinto a proporcionarles el alimento diario. Para las otras especies de aves, la muerte vuela en las alas de un skúa.
Sin duda que las aves más representativas de este territorio son los pingüinos, su abundancia sobrepasa con mucho a todas las demás especies. Su alimento principal es el krill y por esto monitorear su estado de salud y éxito reproductivo es una importante tarea para estimar el estado de la abundancia y calidad de los recursos alimenticios en los mares alrededor de la antártica. (En la foto: Pygoscelis antarctica)
En esta época la mayoría de los adultos de pingüino se encuentran en labores de crianza. Padre y madre alternan sus viajes de alimentación y cuidado de los polluelos hasta que éstos estén los suficientemente grandes y hayan mudado su plumaje para ir al mar y poder alimentarse por sus propios medios.Al regreso de los viajes de alimentación, los padres emiten una vocalización característica y una danza ritual de reverencias y graznidos se despliega para el cambio de turno. Los polluelos rápidamente estimulan al recién llegado para que éste los alimente.(En la foto: Pygoscelis papua)

Una vez alimentados, los polluelos duermen o deambulan alrededor del nido. En un tiempo más se reunirán en guarderías al cuidado de unos pocos adultos. Es durante este periodo cuando el riesgo de predación es mayor, apartados del cuidado paterno son más vulnerables al ataque de las skúas y la población de infantes comienza a disminuir progresivamente. (En la foto: polluelo de Pygoscelis papua)
La intensa alimentación durante las primeras semanas de vida permite el rápido crecimiento de los pollos, alcanzando rápidamente el tamaño de los padres. Con una cronología más temprana, los pingüinos adelia se encuentran más adelantados que sus parientes papúa y antártico. Estas tres especies de pingüinos comparten sitios de nidificación en isla Ardley. 
(En la foto: adulto y polluelo de Pygoscelis adelia)

Las guarderías de pingüinos adelia representan el primer evento de independencia infantil, los padres abandonan a sus crías al cuidado de algunos adultos quienes se encargan de velar por el bienestar de los polluelos. A su regreso del mar los padres son intensamente perseguidos por varios polluelos en busca de alimento. Después de prolongadas carreras, finalmente los adultos se quedan con sus propias crías para alimentarlas.(En la foto: guardería de polluelos de P. adelia)

Las focas de Weddell también son visitantes comunes de estos lugares, junto a lobos, leones marinos y morsas este grupo de mamíferos acuáticos ha ocupado un lugar en los mares que ha sido llevado más al extremo sólo por los cetáceos.Con un cuerpo hidrodinámico las focas son mucho más dependientes del mar que sus otros parientes pinnípedos.En esta época estos pasivos animales reposan plácidamente sobre las playas de piedra o sobre el hielo que aun permanece cerca de la costa.

Los elefantes marinos descansan esporádicamente repartidos por las costas rocosas de isla Ardley. Esta joven hembra observa desenfadadamente el devenir de los pingüinos que cruzan delante de ella al ir y volver del mar.Pareciera que nada alterara el descanso placentero de estos apacibles animales, su cuerpo fusiforme se desplaza pesadamente sobre tierra en breves secuencias de contracciones espasmódicas. Su pesado movimiento en tierra contrasta drásticamente con la gracilidad que adquieren al entrar al mar.
En verano el clima no es tan extremo en isla Ardley y las colonias de pingüinos se desdibujan entre las mismas rocas que durante el noviembre y diciembre se ven como islotes separados por extensiones de nieve.La referencia geográfica de estos grupos es importante para tener una idea de la dinámica de ocupación y abandono de determinados lugares. En general son bastante estables, las parejas de pingüinos vuelven a ocupar los mismos lugares año tras año y en cada grupo estudiado el número de residentes es comparado con los registros de años anteriores.

Un encuentro cercano es siempre una experiencia confortante para el zoólogo naturalista. La distancia a través del tiempo se rompe y por un momento sólo el sonido de la respiración pausada nos conecta entre los mundos.No siempre es posible estudiar la conducta de estos mamíferos tan de cerca, su actitud pasiva y confidente sólo es posible de observar cuando están lejos de las colonias reproductivas.Acá, descansan alejados del bullicio de sus congéneres, sus ojos de profundo cristal negro reflejan a quien las observa, construyendo un puente entre el reino humano y animal.

Hernán A. Díaz M. (Ms.Cs.)
www.planetavivo.org

Fotografía  Petrel Damero gentileza de Petrow Alexandr, Médico estación rusa Bellingshausen 2002-2003.
Información

Gracias por la excelente pagina de Planeta Vivo en la Antártida. Pude ayudar a mi hijo con su tarea.
Felicitaciones

Posted by Julio santos on Mié, 06/28/2006 - 23:32
agradecer

quiero expresarme a todos los q pueden hacer vivo esto por la educacion y cultura q entregan que dios los bendiga para q puedan seguir asi desde ya muchas gracias
camila

Posted by camila espinosa... on Jue, 05/25/2006 - 17:57
forma de vida

mi hija tiene una tarea en el ramo de siciedad y necesita información de forma de vida en antartica.

Posted by Miriam Rojas Avalos on Lun, 04/03/2006 - 20:09
Re: forma de Vida

Estimada Miriam,

podrás encontrar un detallado recorrido por la biodiversidad existente en el continente antártico si visitas nuestro diaporama documental titulado
"Isla Ardley" :

http://www.planetavivo.org/drupal/DiapoIslaArdley1

Saludos

Posted by admin on Mar, 04/04/2006 - 10:59
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