Sábado 25 de Enero 2003, Diario El Día - Crónica Regional

Sábado 25 de Enero 2003, Diario El Día - Crónica Regional

RECURSOS NATURALES, RECURSOS CULTURALES

Por Hernán Díaz M. (Ms.Cs.) Desde el territorio Antártico chileno.

La Reserva Nacional Pingüino de Humboldt reúne a la mayor población mundial de pingüinos de esta especie. En su conjunto, las islas de esta reserva contienen una biodiversidad digna de mención y, sin lugar a dudas, son un recurso natural de increíble riqueza.

Como sabemos, las riquezas naturales han concentrado la atención de los seres humanos desde la antigüedad y en nuestro país, por ejemplo, las entrañas de la tierra han proveído el sustento de una nación que aun se nutre de estos recursos casi de la misma manera en que lo hacía hace más de un siglo atrás.

Hoy en día, los parques y reservas para la vida silvestre han demostrado ser una fuente interesante de recursos económicos para una comunidad. La belleza escénica de estos lugares y la biodiversidad animal y vegetal que estos sitios contienen son un atractivo creciente para los habitantes de la ciudad, pero, hasta el momento en nuestro país no existe un proyecto ecoturístico modelo que administre y regule de manera equilibrada los diferentes actores y escenarios que además, se entrecruzan en diferentes ámbitos y niveles en proyectos de esta naturaleza.

Consecuencia de esta falta de visión es que lugares emblemáticos para el desarrollo de proyectos ecoturísticos sustentables, son hoy en día una arena de discusión político y empresarial donde estos últimos ofrecen grandes sumas de dinero a cambio de la apropiación de lugares de gran riqueza ecoturística para su futura administración y ganancia particular.

La contrapartida natural de estas discusiones de altas esferas la constituyen las manifestaciones y acciones de reducidos grupos de personas en defensa de la biodiversidad. Usualmente liderados por biólogos y/o estudiantes de ciencias, su propósito es reunir a simpatizantes que apoyen la iniciativa con la esperanza de provocar algún cambio. La experiencia ha demostrado que su acción es inocua en tanto las decisiones relevantes se toman en esferas de poder lejanas e inalcanzables para estos diminutos personajes precariamente organizados.

De esta manera, la historia se repite una y otra vez y dura tanto como los abogados demoran en conseguir que todo se ajuste a la ley por una parte, y el tiempo necesario para que las negociaciones dejen a todos los involucrados contentos, por otra. De manera que aquí, al igual que con muchas otras situaciones análogas, el resultado del acuerdo político y empresarial que definirá el destino de un área de interés ecoturístico o, como ocurre en este caso, el futuro de un sector de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, es sólo cuestión de tiempo y ni los científicos ni las entidades especialmente creadas para salvaguardar la protección y administración de estas áreas, tienen efecto alguno.

Toda esta perspectiva no deja de ser desalentadora, soy biólogo de la Universidad de Chile y visito la reserva con fines científicos desde el año 87 aproximadamente. Durante febrero del 2002 retornamos junto a un grupo de estudiantes para reiniciar un programa de investigación formal que había estado abandonado desde hace algún tiempo en Isla Chañaral. Financiados por nuestros propios recursos y escasamente auspiciados por la empresa privada hemos conseguido establecer una programa de monitoreo de la biodiversidad que nos ha permitido generar una inmensa cantidad de contenido creciente que estamos poniendo a disposición de las personas en nuestro sitio web: www.planetavivo.org. 

Lejos de ir a pelear peleas en las que sabemos no tenemos la más mínima oportunidad, nuestra estrategia está puesta en la educación. Creemos que no hay manera que las personas se involucren y se sientan movidos a dar su opinión respecto de temas que desconocen. Recuerdo ahora una situación que nos relataba el profesor Dr. Humberto Maturana, y que él vivió cuando estaba estudiando en Inglaterra. Habiendo ido a visitar una exposición en el museo relativa al holocausto nuclear, lo sorprendió el comentario de uno de sus compañeros extranjeros el que comentó que no había manera que le importaran un millón de orientales en tanto él no había conocido a ninguno. Este comentario no dejó de sorprender al futuro profesor quien se sintió tocado por los dos lados de la medalla que contiene esta sencilla anécdota. Por una lado le sorprendió la falta de sensibilidad que uno espera se exprese ante la contemplación de un episodio tan contundente como fue la bomba atómica y, por otro, la comprensión acerca de la legitimidad de la afirmación de su compañero. Si éste no conocía a ninguno de los involucrados en la catástrofe era muy difícil que su emoción fuera profundamente movida por un relato gráfico como el que habían presenciado en el museo.

La situación acá no es distinta. No tenemos como responsabilizar a las personas por su falta de sensibilidad ante la desafectación de un sector de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt con fines empresariales. No tenemos como pedirle a la gente que tenga una opinión sensible acerca de lo que ocurre en estas islas porque sencillamente la mayoría de las personas no sabe lo que existe en estas islas.

De modo que la tarea es larga. La educación en toda su amplitud es una circunstancia penosa que nos salta a la vista cada vez que ponemos a prueba las habilidades de aprendizaje de nuestros estudiantes, en cualquier nivel educativo. De más está hacer referencia a los resultados de la prueba de aptitud o el simce. Ante este panorama no tenemos otra opción que educar. Educar en cada momento de nuestras vidas, educar en cada oportunidad que se nos presente. Hacer de cada experiencia que tengamos una fuente de contenido formativo para los estudiantes que están creciendo.

Sabemos que en esta tarea no contamos con la ayuda de los empresarios. Sabemos que no contamos con la ayuda de la gran mayoría de los medios de comunicación. Especialmente no contamos con la ayuda de la televisión quienes cegados por un microscópico rating de 450 o 500 televisores, disponen en sus pantallas una programación trivial para 10 o 15 millones de espectadores. La comparación es horrorosa, pero es cierta.

Una perspectiva distinta de observar los recursos naturales de interés ecoturístico es desde el punto de vista educativo. Cada uno de estos lugares son una fuente inagotable de contenidos educativos para difundir. Esta tarea no es simple, exige de la más alta formación, dedicación y compromiso por la buena educación de los chilenos. Una tarea que esperamos desarrollar fundamentados en la perseverancia, en la contundencia y extensión de nuestros contenidos. Esperamos despertar con esto el hambre por el conocimiento, un valor olvidado y hasta desdeñado en nuestros tiempos. Esperamos contar con la ayuda de los filántropos y mecenas que aun queden y esperamos con esto entregar las herramientas necesarias para que las personas dejen de ser espectadoras para ser actores de su propia historia. Una historia que les pertenece, una historia que trae la herencia de millones de años de transformación desde diminutos seres que exploraron por primera vez nuestro planeta. Una historia que no está en la farándula de una pantalla de televisión ni en los textos repetidos de las historias y copuchas de los que salen en la televisión.

La Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, como muchos otros lugares protegidos y por proteger de nuestro país, esconde entre sus senderos la historia natural que nos puede enseñar la grandeza que significa estar vivo y ser conscientes del mundo que nos rodea. En lugares como estos se esconden las indicaciones necesarias para responder las eternas preguntas que han desvelado a los filósofos y hombres de ciencia durante siglos.

Si vendemos estos lugares estaremos vendiendo mucho más que un trozo de tierra, estaremos vendiendo la única oportunidad de morir en paz con nosotros mismos, sin el miedo aterrador que a tantas personas les provoca el sólo pensar en la muerte. La muerte en estos lugares naturales es un ingrediente más de la trama de la vida. No hay manera de comprender esto si no es dejándonos empapar por la historia natural que estos lugares contienen.

Un recurso natural se transforma así en un recurso cultural y la cultura y el conocimiento no tienen precio ni dueño particular.

Edición periodística, Alicia Acuña, Diario El día.

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